LAS MASCARAS DE NYARLATHOTEP- CC- 2.16

ASALTO A LA FUNDACIÓN

Miguel Ángel (2).........Francoise Moller.........Investigador privado
Lvis (3).....................Alan Smith................Anarquista
Dani (1)....................Herbert Stockton........Historiador
Migu3l (1).................Samuel Johnson..........Policía

Horrorizados por lo ocurrido en El Soho, la mayoría de los investigadores quiere investigar en la Fundación Penhew, a ver que pueden descubrir sobre los trapos sucios de Gavigan. Convencen al agente Johnson para que les acompañe, aunque lo que van a hacer vaya contra la Ley. Se supone que es un mal menor para desenmascarar una conspiración. Sofía Wells declina de acompañarles en lo que piensa es una acción descabellada. Stockton accede a ir, pero no a entrar en el edificio. Se quedará vigilando fuera.

El edificio está solidamente construido y bien diseñado, tiene guardia las 24 horas del día y lo rodea una verja de hierro. Hay una puerta de servicio en la parte posterior por la que pueden entrar los vehículos. Los investigadores van de noche, justo para ver abandonar el edificio a los cinco guardias de día.
Después de inspeccionar el lugar, Moller, Smith y Johnson saltan la verja, que da a un espacio libre junto a la fachada lateral de la Fundación. Stockton aguarda en la calle, vigilando, según lo acordado. (N. del G.: Normalmente los agentes del Yard que seguían a los investigadores hubieran pillado a éstos con las manos en la masa; pero como se supone que el agente Johnson se encargaría de hacer respetar la Ley a los americanos, se han dedicado a investigar a los egipcios del camión blanco, y no están en el lugar para ver el allanamiento de morada que se está cometiendo e impedirlo.) Avanzando por el callejón, encuentran una escalera lateral que baja hasta una puerta que, presumiblemente, da al sótano de la fundación.
Aunque les cuesta (no quieren hacer ruido, y recurren a las sustancias químicas de Stockton, las cuales desperdician por ignorancia) consiguen abrirse paso (N. del G.: prácticamente deshaciendo la parte del candado de la puerta) hasta una especie de trastero enorme. Montones de cajas y trastos llenos de polvo se amontonan por doquier. Tras otra puerta, hay una habitación totalmente vacía; en otra dependencia aparte está la carbonera. Tras pasarse bastante tiempo registrando el lugar y tragando polvo, no descubren nada de interés. Hay un montacargas, pero por desgracia no está en este piso y ahora está apagado, con lo que tampoco pueden llamarlo; y aunque pudieran, haría ruido.
Vuelven al exterior, y llegan a la puerta trasera. Tienen que volver a recurrir a las sustancias cáusticas de Stockton, que ya se las proporciona a regañadientes. Sólo le queda una botella más. Con este material deshacen la puerta trasera y se abren paso al interior de la planta baja de la Fundación. Las luces están apagadas. La puerta va a dar al pasillo que se veía detrás del mostrador del secretario desde la puerta principal. Todas las puertas están cerradas. Mirando desde la puerta trasera, observan una escalera a la derecha que sube, y cuatro puertas, más otras dos a la izquierda, una de las cuales saben que va a dar al despacho de Gavigan.
Usando la sustancia de Stockton van destrozando una puerta tras otra, y registran una sala de personal (1ª a la derecha), y una biblioteca (2ª y 3ª a la derecha), en donde no encuentran nada de particular. La 4ª a la derecha no llegan a abrirla. La primera a la izquierda, la que no da al despacho de Gavigan, es otro trastero, lleno de cacharros y antigüedades de poco valor; probablemente son las que están aún sin revisar ni catalogar. Al fondo hay un sarcófago vacío, en bastante mal estado, y en posición horizontal. Aunque registran a fondo no encuentran nada. Se abren paso hasta el despacho de Gavigan, sin ver nada. En un momento dado, se quedan sin más sustancia para deshacer las puertas, y vuelven a pedirle más a Stockton, que les reprocha por desperdiciar toda la que les ha dado hasta ahora, y que sólo le queda una botella más. Al final, convencen a Stockton para que entre con ellos, y registre el lugar.

Ya con Stockton, los investigadores deciden visitar el piso superior; sigilosamente, suben las escaleras, y ven que hay un guardia en la sala de exposiciones. Se las apañan para reducirle sin armar ruido; Se plantea el matarle, pero el agente Johnson insiste en que es una locura y finalmente sólo se le amordaza y se le ata.
Sin trabas, son libres de registrar el edificio a placer. Moller, Smith y Johnson no habían encontrado nada, pero Stockton, gracias a su experiencia y conocimientos, identifica el sarcófago como una puerta a un pasaje secreto. Apretando dos veces consecutivas los dos ojos del sarcófago, Stockton activa un motor eléctrico que arrastra el sarcófago revelando unas escaleras de piedra que bajan hacia la oscuridad.

Todos los investigadores bajan hacia el sótano secreto, iluminando con linternas. Al final, hay un interruptor, con lo que pueden usar luz eléctrica. El sótano contiene gran cantidad de cosas:

- Hay apiladas una serie de cajas de embalaje de pequeñas dimensiones. Todas excepto una están abiertas y vacías mientras que la cerrada lleva la inscripción, en letras grandes:
“IMPORTACIONES FONG, 15 Kaoyang Road, Shangai, China”
en inglés y en chino. En letras más pequeñas pone:
“A la atención del honorable Ho Fong”
La caja pesa entre 140 y 150 Kg., con lo que los investigadores descartan sacarla de allí.

- Obras de arte; como es natural en un hombre de su posición, Edward Gavigan tiene aquí una pequeña galería de arte (iconos antiguos, estatuas, pinturas) pero en su caso representan diversos dioses y razas de los Mitos. Las pinturas son principalmente de estuco y piedra, separadas cuidadosamente de la pared original. Todas son horriblemente grotescas (sobretodo por el hecho de ser representaciones antiguas; algunas coinciden claramente con las criaturas representadas por Miles Shipley, piensa Francoise Moller).

- En una zona aparte, hay un jarrito de piedra que contiene un extraño polvo, y un cofrecillo adornado de madera grabado con inscripciones grotescas de criaturas horribles (que Stockton reconoce como aterradoramente similares al monstruo que vio en la cubierta de máquinas del Mauritania) que contiene dos dagas de plata.

- Una librería de nogal y cristal tallado de varios estantes con libros y pergaminos. Se pueden reconocer fácilmente varios volúmenes en Francés, Alemán, Ruso, Latín y Español, además de dos en Inglés. Los pergaminos se amontonan en dos estantes. Hay 15, todos ellos muy antiguos: 6 en Árabe, 4 en Latín, 2 en Francés medieval, 2 en Jeroglíficos Egipcios, y 1 en Inglés antiguo. Por lo que se puede desentrañar a simple vista, el contenido de todos estos documentos tiene que ver con la magia negra y sectas asesinas que adoran a dioses oscuros.

Emocionado por el valor de las reliquias y llevado por la codicia, Stockton hace que le lleven (robados) tres volúmenes de la biblioteca.
Para los investigadores el registro ha sido fructífero. Es obvio que Edward Gavigan se dedica a actividades sectarias. Como ya no hay más que ver en la Fundación Penhew, retornan al hotel. Por fin podrán acusar a Gavigan con fundamentos.



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